domingo, 9 de octubre de 2016

El mayor sapo que me trago


Quiero alejarme de la emotividad y la parafernalia que vivimos el pasado lunes 26 de Septiembre en la ciudad de Cartagena. No porque no sea importante escuchar el corazón, pero, como he insistido, quiero apelar más a la razón y a la sensatez. Al ver banderas del Che Guevara y de Cuba en la Plaza de Bolívar sólo me queda la reflexión de que ahora más que nunca en este escenario de pluralidad política y apertura democrática debemos defender nuestros valores democráticos, combatir la corrupción, la criminalidad, erradicar el hambre, la pobreza y la desigualdad con mayor fuerza que antes. 

Por ello, este escrito va dirigido en primera medida a los más de 220.000 muertos y 8 millones de víctimas que deja este conflicto de 54 años con los cuales todos tenemos una deuda histórica que no podemos olvidar. Segundo, insto a los jóvenes y a las nuevas generaciones a estar activos social y políticamente, ya que nosotros seremos al fin y al cabo los responsables y dolientes de este proceso; en nuestros hombros recaerá la implementación de este Acuerdo Final. Por último, este escrito apunta a todos aquellos indecisos que no han definido su voto el próximo domingo 2 de Octubre. Espero mis líneas sirvan de guía, concientización y pedagogía.  

El sapo que me trago hoy es que una firma significa paz, si bien claramente la vía pacífica es un buen camino para evitar más muertes y bajas en combate, les quiero recordar que aún no se ha alcanzado la PAZ en Colombia. Si eso creímos, es una verdadera falacia. Lo que se alcanzó el lunes en Cartagena, que no es un suceso menor después de 4 años de negociaciones, es la terminación del conflicto armado interno con un grupo armado, el más grande y antiguo de América Latina, las FARC-EP. A la vez, este sapo que me deja un sin sabor es la afirmación de que estamos viviendo elfin de la guerra. Eso no es cierto, en el sentido de que aún nos resta un confrontamiento militar contra el ELN, EPL, las bacrim y las disidencias que muten la violencia de las Farc.

En el fondo la Paz no es un sentimiento, es una decisión, es un mandato constitucional y un valor supremo. Es una decisión en pro del futuro y contra el pasado. Una paz bien hecha dependerá de todos nosotros. Este es un llamado a que la Paz va más allá de un acto simbólico, ya que ésta se hace y se construye día a día a través de la transformación de los territorios por medio de la protección de derechos y la exigencia de deberes, garantizando bienes y servicios públicos, protegiendo la fe pública, el patrimonio económico, especialmente de aquellas poblaciones más vulnerables y azotadas por la violencia.  

Quiero que veamos unas décadas más adelante, entendamos que esta coyuntura es hasta ahora el comienzo de una serie de reformas estructurales para Colombia en las cuales el país ha estado en mora y ya no dan más espera. Para hacer efectivo el verdadero perdón, no sólo es necesario pronunciarlo, es menester aún más demostrarlo con hechos. Es imperativo la construcción conjunta del tejido social con un enfoque territorial no sólo con más burocracia impuesta desde el aparato estatal, sino con una construcción colectiva en pro de una nueva Colombia donde se de una articulación entre el Gobierno nacional, gobierno local, sector privado y empresas, organizaciones sociales y sus comunidades, iglesias, academia y de todos los ciudadanos a través de una movilización positiva. 

La participación de la sociedad civil será determinante en construir una ciudadanía consciente, responsable y educada, todos nosotros tendremos la oportunidad histórica de enfrentar este enorme desafío de reconstruir nación, es decir, fomentar un sistema que prevenga antes una que sancione.

Vivimos una época de encrucijadas y desconcierto. Este Acuerdo Final nos deja una sociedad polarizada y dividida, que se quedó en el superfluo discurso de "amigos" y "enemigos" de la paz, santistas y uribistas. Por esta razón, independientemente de cual sea el resultado con el que nos despertemos el lunes 3 de Octubre, tendremos una mezcla de emociones. Frente a un panorama de incertidumbre nacional que se avecina, un clima en donde se viene una reforma tributaria, trámites legislativos y reformas constitucionales exprés que deberán tramitarse en el menor tiempo posible, igualmente una larga lista de 11.000 procesos pendientes en la Fiscalía contra miembros de las Farc y la investigación pendiente de la Farcpolítica. 

Deseo que el compromiso de construir una paz estable y duradera vaya más allá de un SÍ y un NO, que la Paz y la reconciliación nazca primero en nuestro corazón, en nuestra vida, con nuestras familias y en nuestra amada nación. Contribuir a la reparación integral será el gran reto a afrontar, incluyendo todo lo que puede significar la reparación material, no escatimemos recursos en producir un cambio.

Por ello, hoy no vine con el propósito de hacer proselitismo de una posición u otra. Quiero que usted ciudadano, colombiano, decida según su conciencia y su capacidad de entender los tiempos que vivimos. Decida qué será lo mejor para el futuro de Colombia, lea los acuerdos. Personalmente me dejaron un sin sabor que no puedo dejar de expresar, ése precisamente es el mayor sapo que me trago en mi vida y hoy lo hago yo para que mis próximas generaciones no lo tengan que hacer, todo por soñar una sociedad mejor en donde vivir.  

Artículo publicado el 28 de Septiembre de 2016 en El Ecléctico.

lunes, 12 de septiembre de 2016

¿Para qué un plebiscito por la paz?

Hoy, los colombianos nos preguntamos qué posición tomar frente a los Acuerdos de Paz que se están dialogando en La Habana, pero más específicamente frente al Plebiscito que la Corte Constitucional recién avaló y con la cual en menos de cuatro meses mínimo 4,5 millones de colombianos deberán salir a las calles a manifestar su mandato.
¿Qué posición tomar? muchos se preguntarán. Puedo decirles que mi posición frente al Plebiscito por la Paz que buscar darle fin al conflicto armado interno va más allá de estar en medio de una campaña de los “amigos de Santos” por un lado, y por el otro, de los que apoyan la resistencia civil y se consideran “amigos de Uribe”. Mi compromiso con los cambios que necesita nuestro país y mi amor por Colombia no se pueden reducir a una pregunta cerrada de Sí o No, ya que quiero apelar más a la sensatez y la razón que a las pasiones ideológicas. Vivimos en una época dominada por el emotivismo, no podemos permitir que la propaganda del Gobierno o contundentes discursos decidan por nosotros, teniendo en cuenta que ésta es una decisión muy importante que debe ser asumida con total responsabilidad, reflexión y conciencia de lo que será mejor en definitiva para Colombia.
Considero que el Plebiscito de la Paz, si bien no era el mecanismo más idóneo para refrendar los acuerdos por parte del pueblo colombiano y avalar los diálogos de La Habana, debe ser analizado detenidamente y por ello, este escrito tiene un fin más pedagógico y de conciencia ciudadana que de polarización política. En el fondo la Paz no es un sentimiento, es una decisión. Una decisión en pro del futuro y contra el pasado.
Es importante aclarar que si se llega un acuerdo, se va a firmar la terminación del conflicto armado interno, ya que la Paz no se firma. La Paz se hace y se construye día a día a través de la transformación de los territorios por medio de la garantía de los derechos fundamentales de los ciudadanos, garantizando bienes y servicios públicos a todos, especialmente a aquellas poblaciones más vulnerables y azotadas por la violencia. Es imperativo la construcción conjunta del tejido social con un enfoque territorial entre el Gobierno nacional, gobierno local, sector privado y empresas, organizaciones sociales y sus comunidades, iglesia, academia y todos los ciudadanos a través de una movilización positiva. La participación de la sociedad civil será vital desde un enfoque Bottom-Up (de abajo hacia arriba) en donde todos nosotros tendremos una oportunidad histórica de enfrentar este enorme desafío de reconstruir nación.
Hasta el momento se ha llegado a cuatro acuerdos de los seis puntos planteados en elAcuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz duradera y estable, el primero de ellos, trata una Reforma Rural Integral –RRI- que sienta las bases para la transformación estructural del campo, crea condiciones de bienestar para la población rural y un desarrollo integral con enfoque territorial; Segundo, el Acuerdo de Participación Política busca una ampliación democrática que permita que surjan nuevas fuerzas en el escenario político, fortalecer el pluralismo con las debidas garantías de participación, oposición e inclusión política; Tercero, el Acuerdo trata sobre la solución al problema de las drogas ilícitas en la cual si bien el conflicto interno precede al narcotráfico éste la ha atravesado de manera transversal y es una problemática que debe analizarse desde la sustitución de cultivos ilícitos, tratamiento de los consumidores y la lucha contra la criminalidad, la corrupción y la narcopolítica; Por último, el Acuerdo sobre víctimas se convierte en el centro de los diálogos, ya que busca conocer las causas del conflicto a través de una Comisión histórica del conflicto y sus víctimas (CHCV), esclarecer los hechos y los motivos de la permanencia del conflicto en el tiempo, para otorgar a la vez una plena satisfacción a los más de 7 millones de víctimas que ha dejado la guerra a lo largo de las últimas décadas. También se creó una subcomisión del fin del conflicto y de género que apoyan con insumos a la mesa del Gobierno y de las Farc.
Esto es solo un abre bocas de lo que se ha venido realizando desde el Gobierno Nacional y de las vicisitudes que traerá consigo este Acuerdo Final. Por ello, la invitación es a que se informe usted mismo, lea los acuerdos, no se quede con las minucias que le brindan los medios de comunicación o el sesgo de muchos analistas políticos. No pretendo convencerlo de nada, lo invito a que se haga su propio concepto de lo que se ha venido acordando desde La Habana, y no está de más recomendarle una herramienta útil, un curso gratuito de http://territoriosporlapaz.gov.co/enterese-del-proceso-de-paz#modulos para informarse mejor de los Acuerdos. Decida por usted mismo, ya que Colombia nos necesita, pero nos necesita informados y preparados.

martes, 31 de mayo de 2016

La leguleyada en nombre de la Paz

Quiero hablarle a usted ciudadano de a pie, colombiano, trabajador, estudiante, hombre, mujer, joven, y persona interesada en el futuro de este país con el fin de entender juntos lo que está sucediendo en La Habana, Cuba, y de cómo nos debe interesar lo que está sucediendo respecto a los diálogos de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP.
Quiero decirle que se está pasando por alto la Constitución Política de Colombia, ya que se están introduciendo algunas modificaciones a la Constitución Política Nacional para blindar los acuerdos de paz en donde se busca sumar un artículo transitorio mediante el Acto Legislativo por la Paz, que pretende tramitar la implementación de los acuerdos en tres debates sin que se den los ocho debates correspondientes al trámite ordinario de un acto legislativo, ya que tal y como corresponde, sin excepción, a la iniciativa de modificar la Constitución se requiere de una segunda vuelta en el trámite de las comisiones y plenarias de cada cámara (ocho debates correspondientes en un lapso no superior a dos períodos legislativos consecutivos) en el Congreso de la República, y para el trámite de proyectos de ley solo serían necesarios dos debates y no cuatro, tal y como exige la ley.
Claramente este Acto Legislativo por la Paz está violando la Constitución, no solo de forma sino también es inexequible de fondo, porque un contenido de trascendencia para el país que no requiera pasar por los ocho debates debidos en dos legislaturas no tendrá una discusión profunda, en la cual la opinión pública se pronuncie, la sociedad colombiana asimile el articulado de los acuerdos con el fin de saber que le conviene al país y que no, y la refrendación del Acuerdo Final se dé no a través de un plebiscito sino a través del mecanismo idóneo que sería un referendo en donde Colombia conozca a ciencia cierta lo que está aprobando.
De la misma forma, otro peligro existente es que se pretende aprobar un acuerdo que ni siquiera el Congreso conoce, siendo el órgano legislativo y representativo del pueblo por excelencia en su calidad de constituyente derivado, sería un verdadero riesgo que se apruebe un cuerpo normativo que el Congreso no ha leído ni se ha puesto a su consideración, ya que se busca que el Acuerdo Final, una vez se firme y entre en vigor, ingrese al bloque de constitucionalidad para ser tenido en cuenta durante la implementación.
Por lo tanto, ¿Quién nos garantizará que nada entrará en vigencia hasta que sea refrendado el acuerdo por los Colombianos? El Acto Legislativo por la Paz pretende elevar los acuerdos a categoría “Especial” y blinda jurídicamente lo que se pacte con las Farc. Acuerdo Final que será considerado como un Acuerdo Especial en los términos del artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949.Esta leguleyada jurídica tiene varios vacíos, uno de ellos es que el Gobierno ignora que un Acuerdo especial es para regular asuntos exclusivos de Derecho Internacional Humanitario (DIH); en ese articulado no caben las reformas agrarias, reformas económicas o de justicia, participación política, etc, esos temas por definición no pueden ser incluidos, y obstinadamente, es lo que pretende el Gobierno Nacional y las Farc al darle estatus de “Especial” al Acuerdo con reconocimiento a nivel internacional.
Por otro lado, otro vacío se encuentra en la errónea visión del Gobierno Nacional de darle una categoría a las Farc que no tiene y es el de grupo beligerante, es decir,según el DIH les están dando un nivel de sujeto de Derecho Internacional lo cual implica dejarlo al mismo nivel del Gobierno Colombiano al suscribir un acuerdo con el Gobierno, constituyéndose esto en un exabrupto.
Por todos estos argumentos, el acuerdo jurídicamente se cae, pero desde un punto de vista integral también posee muchos quiebres, ya que la actuación de las Farc desde hace mucho tiempo dejo de ser en pro de una reinvindicación legítima e histórica de justicia y lucha social, sino la realidad demuestra que al involucrarse en el narcotráfico, en usar el crimen organizado y la delincuencia común para sus fines terroristas, han fortalecido los carteles criminales del país, acentuado el conflicto armado interno y generado nuevas formas de violencia a través de las vías de facto. Sin expresar de alguna manera arrepentimiento genuino y voluntad real de reconciliación.
Si no reflexionamos a tiempo sobre estas alertas, tendremos unos acuerdos viciados y con falencias graves que no darán por resultado la terminación del conflicto y la reconstrucción de una paz estable y duradera en Colombia, sino por el contrario nuevos ciclos de violencia generacional y una “paz” con impunidad, sin cimientos verdaderos de justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición a largo plazo.
Twitter. @TaniaLopezLizca

Publicado el 23 de Mayo de 2016 en Blogs El Tiempo: http://bit.ly/1NGWgzI

domingo, 10 de abril de 2016

NINIs y el camino hacia la PAZ

¿Si alguien nos preguntara que una persona es un o una NINI, qué es lo primero que se nos vendría a la mente? ¿Seguramente, que así se llama, que tiene una característica especial, una personalidad singular, o se refiere a un personaje animado? Antes de responder este interrogante, y la complejidad que encierra el concepto NINI quiero que seamos conscientes de la situación democrática que vivimos como latinoamericanos.

Varios países en América latina vienen creciendo económicamente, no siendo Colombia la excepción, con un crecimiento del 3,2% en el 2016 como año importante de contracción para el sector minero-energético. Las economías fuertes crean un ambiente de bonanza y prosperidad material pero en nuestra región ello no se ha visto reflejado directamente en la calidad y mejora de vida de la sociedad, especialmente en la población juvenil. El fenómeno NINI es una muestra de la ineficacia de los gobiernos en satisfacer las Necesidades Básicas Insatisfechas y derechos fundamentales garantizados constitucionalmente como lo es el Derecho a la educación y el Derecho a un trabajo como una obligación social en condiciones dignas y justas.


El Banco Mundial lanzó recientemente un informe acerca de los NINIs en América Latina, el cual se refiere a los jóvenes que NI estudian NI trabajan, esta población suma más de 20 millones de jóvenes entre 15 y 24 años. La pregunta importante ahora seria ¿Qué va a pasar si no abordamos esta problemática?

Lo primero que va a suceder será la perpetuación y contribución a la transmisión intergeneracional de la desigualdad de género y pobreza. El 60% de los NINIs de la región viven en hogares pobres o vulnerables y el 66% son mujeres, por causas como el matrimonio antes de los 18 años y el embarazo adolescente. Pero también el número de hombres NINIs ha aumentado, ello se encuentra vinculado a que en muchos casos existe deserción escolar temprana para trabajar y se da la posterior pérdida del empleo, este desempleo se mantiene, ya que los jóvenes por no tener las calidades necesarias para un trabajo formal, se conforman con empleos informales o inestables.

Segundo, el fenómeno NINI en América Latina puede estar vinculado a la delincuencia y violencia. En contextos de crimen organizado como sucede en Colombia, los jóvenes pueden verse involucrados en violencia, y se van produciendo ciclos en los cuales generación tras generación se acentúa el conflicto en la sociedad. 

Tercero, la región no se beneficiaría de la transición demográfica que se abre para América Latina. Se puede frenar por completo las ventajas del dividendo demográfico, en el cual Colombia se ubica entre uno de los países más jóvenes del continente con más del 28% de población entre los 14 y 28 años de edad. Si no atendemos a tiempo el fenómeno NINI vamos a tener gran limitación en la formación integral de capital humano, fuga de cerebros, y sin oportunidades de educación y trabajo para la juventud nuestro desarrollo social simplemente se estancaría. 

¿Y el camino hacia la PAZ?

Ahora bien, frente a esta desoladora situación, los jóvenes debemos plantearnos la decisión de no esperar que las soluciones vengan de afuera, la propuesta intergeneracional del postconflicto se debe comprender una visión holística desde ya, de cara al momento histórico que estamos viviendo y no ser indiferentes, no vivir en el pasado, ni lamentarnos más de la situación crítica que nos rodea.

Se abren diferentes alternativas políticas, estrategias legales y jurídicas para la resolución de la agenda de seis puntos pactada entre el Gobierno Nacional y las FARC llamada: ‘Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera’. Aun no nos ponemos de acuerdo en los caminos que debemos tomar, teniendo la precaución que algunos de ellos se pueden convertir en callejones sin salida. La Paz de Santos no ha podido congregar al país en un mismo sentir y corazón para lograr un apoyo eficaz al mismo proceso. El equipo negociador le deja al país un acuerdo viciado de falta de unanimidad e integración con la ciudadanía, escepticismo y legitimidad.

Independientemente de los esfuerzos, sólo algunos de los puntos de la agenda han sido acordados como lo es desarrollo rural, participación política, drogas ilícitas y víctimas; pero no nos hemos podido poner de acuerdo en la refrendación, las zonas temporales de ubicación que daría paso a un cese al fuego bilateral, y costos de la paz. El desarme, la desmovilización y la reintegración es otro tema sin resolver, con la esperanza de que en los últimos 20 años se han desarrollado procesos exitosos de DDR en más de 52 países con participación y verificación de organismos internacionales.

El otro punto es el mecanismo de legitimación de los acuerdos de paz en La Habana con las FARC que puede ser vía plebiscito (con el 13% del censo electoral, lo que equivaldría al menos a 4,4 millones de votos) como un mecanismo de participación ciudadana; una declaración unilateral del presidente o una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Cualquiera que se llegue a dar funcionará si no se pasa de largo al constituyente primario, ya que el verdadero legitimador del proceso no será la guerrilla, la comunidad internacional o el Gobierno Nacional sino la sociedad civil, la población colombiana, o sea, cada uno de nosotros como únicos receptores directos de las consecuencias de las negociaciones.


Publicado en @ElTiempoBlogs vía http://bit.ly/1SWghhC

domingo, 6 de marzo de 2016

Una Rosa para Payá

Quiero extender estas líneas como un abrazo de solidaridad y de acompañamiento a los cientos de cubanos que han entregado su vida por una causa en común, aquellos con creencias tan fuertes que lo han entregado todo en defensa de valores perpetuos que no son negociables tales como la libertad, la justicia y la dignidad humana. Quiero extender mi voz de amistad a los jóvenes en toda América Latina que han sido asesinados, desaparecidos, torturados o encarcelados simplemente por el hecho de pensar diferente frente a un régimen o gobierno que refleja su mayor clímax de debilidad cuando coarta las libertades individuales y viola los Derechos Humanos. El 29 de Febrero de 2015, se conmemora el aniversario 64 del natalicio de Oswaldo Payá, un héroe que lo dio todo, aún pago con su propia vida el precio de ver una Cuba libre de represión y con una juventud esperanzada en un mejor futuro.
Así como Rosa María Payá, hija del disidente cubano, hoy miles de jóvenes en toda América Latina levantan su voz contra las injusticias que vemos cada día en la sociedad. Hoy muchos valientes se convierten en ejemplo de un fin pro democracia, los jóvenes a los cuales me refiero actualmente conforman la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia –RLJD-, la cual tuvo su acto inaugural en diciembre del 2014 en Ciudad de México en medio en uno de los momentos más convulsionados que atravesaba la juventud de la región. La RLJD estuvo presente en la marcha histórica y multitudinaria llevada a cabo en la calle Reforma donde miles y miles personas se movilizaron por los 43 estudiantes asesinados en Ayotzinapa; aquel movimiento de la sociedad civil fue llamado #DiaDeLaIndignacion, siendo una muestra del necesario activismo democrático que está llamado a realizar la juventud, difundiendo en redes sociales su inconformidad, y a la vez, brindando soluciones a través de una sociedad civil activa en su máxima expresión.
Todos tenemos un compromiso común con la defensa de los Derechos Humanos de la región sin importar raza, condición, edad, género o estrato socio-económico; todas las organizaciones sociales y políticas, estudiantes de educación media, universitarios de diferentes instituciones de educación pública y privada superior, maestros, trabajadores, grupos de la sociedad civil, organismos de derechos humanos y diversos colectivos debemos comprometernos con la democracia. No solo se trata de salir a las calles y protestar, sobre todo, consiste en que unidos reflejemos nuestra solidaridad con el dolor de las masacres, las víctimas y el deterioro social causado por la corrupción moral de nuestras instituciones, sumado a la indignación producida por la impunidad. Hoy desde la distancia estamos de corazón en Cuba como hermanos, ya que América Latina y el Caribe es una gran familia.
La reflexión que quisiera dejar por sentado en cuanto al bono demográfico que estamos viviendo en América Latina y el Caribe, es que debemos aprovechar esta coyuntura, ya que al estar en una región joven, tenemos un espacio lleno de oportunidades y de creatividad para florecer, no podemos ser indiferentes a los tiempos que estamos viviendo. La juventud está llamada a ocupar los puestos decisión para influir en los destinos de nuestras naciones, el verdadero cambio vendrá de un ejército de jóvenes empoderados, con una visión y proyección de la sociedad a largo plazo y con liderazgo real. Estamos viviendo un momento histórico a nivel Latinoamérica, nos adentramos a un post-conflicto intergeneracional con un eventual proceso de paz en un país como Colombia, vivimos cruciales cambios de Gobierno en países como Guatemala, Argentina y la profunda inestabilidad política en naciones como en Brasil, Venezuela, México y Haití, sin olvidar la reciente victoria de NO a la reelección en Bolivia. América Latina y el Caribe está cambiando y es nuestro deber moral defender la democracia con valores y principios, además tenemos la gran responsabilidad de fortalecer la institucionalidad a través de una sociedad civil activa y emergente.
Es sencillo percibir que la población joven es una de las más vulnerables a sufrir flagelos y padecer situaciones adversas, tales como: pobreza, violencia intrafamiliar, tratas de personas, abuso y violencia sexual, embarazo adolescente, desnutrición, explotación laboral, desempleo, falta de educación y suicidio. Los índices y la estadísticas acerca del estado actual de la juventud en Latinoamérica no son las más alentadoras, por ello el propósito de la RLJD ha sido trabajar en pro de los derechos civiles y políticos de la juventud, sembrando en cada uno de ellos el deseo ser parte de los proceso de incidencia en sus comunidades, la única solución es participar, por eso mi llamado es claramente a instar a los jóvenes a participar en la función pública, especialmente en los asuntos políticos.
A pesar de las dificultades que se presenten, no está de más recordar que la excelencia está en los detalles, es vital como juventud tener buenas relaciones para recibir apoyos suficientes en el desarrollo de cualquier iniciativa, y desde ahora se debe cultivar la legitimidad y la credibilidad que son vitales para desempeñar cualquier ejercicio en lo público. Debemos aprender de los aciertos y de los errores cometidos. Tengo la más firme convicción de que el trabajo en equipo y en red es mucho más efectivo, eficaz y trabajando unidos podemos llegar más lejos.

@TaniaLopezLizca

Publicado el 1 de Marzo de 2016 en El Tiempo Blogs: http://blogs.eltiempo.com/palabras-mass/2016/03/01/una-rosa-para-paya/

miércoles, 9 de diciembre de 2015

VALIENTES LATINOAMERICANOS


El pasado 18 de Noviembre comenzó un gran sueño en la Fundación Getulio Vargas de la ciudad de Río de Janeiro. Tras más de seis semanas intensivas de formación, contenido y trabajo arduo de uno de los programas más innovadores y creativos enfocado a jóvenes universitarios de América Latina, inició esa pasión por transformar nuestra realidad y entorno. Me refiero al programa para el Fortalecimiento Función Pública en América Latina que comenzó el 3 de octubre de 2015 en la Universidad de Brown (EE.UU.), continuó en España y terminó en Brasil. Esta iniciativa fue más que un curso académico o estrictamente teórico, se convirtió en un antes y un después para las vidas de 32 jóvenes valientes que se atrevieron a creer, a sacrificar de su tiempo, esfuerzo y dedicación al desempeño de una tarea que hoy encuentra su clímax máximo de incredulidad y se ve opacada por las malas prácticas de unos y la indiferencia de otros, hablo acerca de la Función Pública en América Latina.
Este buen experimento lleno de largas jornadas, itinerarios extenuantes, diversas metodologías y actividades comenzó con preguntas como: ¿Porqué creo que me eligieron? ¿De qué estoy orgulloso?, entre otras, fueron preguntas poco superfluas que trazaron el camino de conocernos, reconocer el uno al otro y saber que aún con diferentes profesiones, ideologías y formas de ver la vida, hay un mismo ideal que nos une a todos: la vocación y el llamado a servir en lo público.
El programa lo que busca es unir talento, compromiso y liderazgo. Es decir: 1. Identifica nuevas formas de hacer las cosas, incorpora la innovación. 2. Capacita a aquellos que son capaces de realizar esas nuevas formas de hacer, apoya el talento. 3. Fomenta la creatividad, por la cual somos capaces de reinvertarnos y plantearnos nuevas soluciones a las demandas actuales que tienen los ciudadanos; y ello se da con la finalidad de generar en todo un desarrollo social, económico y cultural de nuestros países y de la región.
No en vano, nuestra región y el mundo está afrontando una crisis que genera tendencias sociales distintas, creando nuevos paradigmas. Hay falta de reflexión en la toma de decisiones y en las políticas públicas. En medio de este ambiente surge la pregunta ¿quién toma las decisiones? ¿Quién es capaz de pensar, interpretar la realidad adecuadamente, comprometerse, y en definitiva, sumar y unir voluntades?, ya que el desarrollo de nuestros pueblos no tiene que ver con los recursos que poseemos (esos condicionantes ayudan), pero no definen el devenir de nuestros países, lo que en verdad define el desarrollo sostenible son las políticas trazadas por cada país, especialmente, desde sus instituciones públicas. Por ello, en medio de esta urgencia social lo que demuestran las instituciones, es la necesidad de tener al frente personas como nosotros, los mejores, siendo la esperanza del cambio. Esto lejos de ser un alago, se convierte para nosotros en una gran responsabilidad generacional, un compromiso social ineludible con nosotros mismos y con los que nos rodean.
Por tal motivo, es que quiero dedicar este escrito a 32 valientes latinoamericanos -de entre 7.000 postulaciones, 1000 candidatos y de 325 universidades- que tomaron la firme decisión de no conformarse con lo que veían, tomaron partido, se arriesgaron a actuar, dieron un paso al frente y ahora hacen que las cosas sean posibles en cosas tan sencillas como:
Sonreír siempre, despertar a tus compañeros, mostrar el amor en todo momento, decir Despierta!, ser el más humilde, tomar café todo el tiempo, ver la vida desde lo rico, ser alegre, buscar la autenticidad, ser motivador, ser líder, formar polémica, luchar por la gente, ser sensible, no olvidar nuestras las raíces, ser un ciudadano mundial, ser esforzado, tener convicciones fuertes, saber comunicar, tener una visión integradora, tener siempre un aporte sincero, ser soñador y arriesgado, mirar a los ojos, ser un ejemplo a los jóvenes, ser solidario, ser curioso con gran capacidad de trabajo, ser el mejor, ser el “bicho raro”, estar apasionado por la educación e investigación, ser coherente, saber leer, pensar y actuar… y mucho más!
Es así, que tras conocer a muchos más jóvenes que hacen parte de la familia Botín, que es la Red de servidores públicos en América Latina puedo decir que tengo el privilegio de compartir con líderes y valientes latinoamericanos que sacan su talento a pasear al servicio de sus países y región. Nuestro reto e invitación es construir red entre todos, en igualdad de condiciones. Ahora debemos tomar las herramientas que nos dieron y trabajar. Nuestro principal valor es la amistad, somos una comunidad que late con un mismo corazón y tiene un objetivo en común.
Finalmente, pero no menos importante, que sería de esta gran experiencia sin el reconocimiento a los verdaderos protagonistas anónimos de esta gran odisea. Gracias por llegar justo a tiempo, gracias por la confianza y por creer en nosotros, gracias a la Fundación Botín, Santander, Emilio, gracias Javier (todos los que conocimos), Lola, Iñigo, Félix, Ana de Andrés, Borja, Seth y Rodrigo gracias a todos!. Esta ha sido una experiencia personal que ha tocado nuestra vida para tocar la vida de los demás, nos han brindado una dosis de pasión para apasionar a los demás y sobre todo nos han transformado para así, transformar la vida de los demás.
No nos dieron las respuestas, sino que nos enseñaron a saber hacer las preguntas adecuadas y correctas. Entendimos que verdaderamente juntos podemos hacer mucho más que individualmente. Solos no podemos, la realidad la cambian minorías creativas, como estos 32 valientes latinoamericanos, como estos 200 servidores públicos. Todos tenemos una vocación, un fuerte llamado a trabajar por una causa común, es nuestro compromiso con lo público. De esta forma, quiero que reflexionemos en una frase que me marcó de principio a fin: “debemos luchar por lo que queremos ser, no luchar contra lo que soy”, de gracia recibimos ahora demos de gracia.


Publicado en Blogs El Tiempo: http://blogs.eltiempo.com/palabras-mass/2015/11/27/valientes-latinoamericanos/

viernes, 25 de septiembre de 2015

ÉXODO DE INJUSTICIA SOCIAL



El mundo aún recuerda el horror de la matanza de 6 millones de judíos a manos de los nazis, los 11,3 millones de negros vendidos como esclavos en el comercio de esclavos a través del Atlántico, los 17 millones vendidos como esclavos en el Medio Oriente, y ha exclamado: ¡Nunca más!. Con este relato comienza el libro Reformulación de la Justicia Social de Darrow Miller, esta introducción enuncia con veracidad que las injusticias que algún día existieron, hoy en día se acentúan y se convierten en peores que en el pasado, y para no ir muy lejos quiero referirme específicamente a la injusticia y drama que los colombianos están padeciendo al ser deportados masivamente de la frontera con Venezuela.
Recordemos que esta crisis no es la primera que se vive entre los hermanos países. Frecuentemente, en su momento Chávez y ahora Maduro han utilizado a Colombia como recurso de distracción política. La última crisis diplomática colombo-venezolana se dio en 2010 cuando en ese entonces los gobiernos de los presidentes Álvaro Uribe de Colombia y Hugo Chávez de Venezuela rompieron relaciones diplomáticas por la presencia en territorio venezolano de miembros del grupo guerrillero de las FARC y ELN en pruebas presentadas ante una sesión extraordinaria de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington DC.
Ya superado ese impasse, ahora una déspota represalia viene por parte del gobierno de Maduro, quien pretende que Unasur designe una “comisión de la verdad” que vaya a Venezuela y constate la supuesta presencia de paramilitares colombianos, el contrabando desde Colombia y la conspiración contra su economía que ‘un pajarito’ le dijo se hace en nuestro país.
Toda esta cortina de humo, pretende invisibilizar la gravísima crisis humanitaria en la frontera, sin desconocer la dimensión que está tomando la llegada de colombianos obligados a dejar el territorio venezolano en las peores condiciones,ya que desde el 21 de agosto de 2015 han salido de Venezuela más de 8.300 colombianos, incluyendo a cerca de 1.000 deportados, de acuerdo con cifras de Migración de Colombia. A este éxodo de injusticia social, se le suma los cientos de denuncias de colombianos que dejaron Venezuela recibidos por la Defensoría del Pueblo de Colombia, por casos de maltrato físico y verbal, desgarradores testimonios de desintegración familiar, destrucción de viviendas, despojo de pertenencias durante los desalojos y retención de documentos. Sumados a las fuentes de la Procuraduría de Colombia que informaron a la prensa que presentarán ante organismos internacionales denuncias sobre abusos sexuales a mujeres colombianas deportadas.
Nadie ha calculado el dramático impacto social, económico, político y cultural que este escalado ultraje traerá a Colombia, siendo una nación en donde hay cerca de seis millones de desplazados y es el segundo país con la mayor crisis humanitaria, después de Siria, según advirtió este año la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).
Es necesario volver nuestros ojos a la reconstrucción de una cultura de la justicia que se ha sustituido por la (casi universal) cultura de la corrupción y de la violencia. Hago un llamado al Gobierno Colombiano a ser un receptor integral de las necesidades básicas insatisfechas de estos compatriotas que regresan al país que los vio nacer y ayudarlos en este momento de crisis, ya que hablando precisamente de paz en este territorio, debemos exigir con vehemencia, igualmente, la reparación colectiva para todas las víctimas colombianas por parte del estado venezolano que vivieron muchos años en un territorio ajeno que los expulsa sin razón alguna y nosotros, por supuesto, con los brazos abiertos, los recibimos en casa.


Publicado en: Blogs El Tiempo http://blogs.eltiempo.com/palabras-mass/2015/09/03/exodo-de-injusticia-social/
El Demócrata de Chile http://www.eldemocrata.cl/opinion/exodo-de-injusticia-social/